Análisis de ‘Escaparates’

Estándar

PR02261011_VICENT | Nuria Martínez

 Basta con ir por la calle y observar. Observar a esa juventud que todonecesita y todoloquiere. De moda  se puso el término Ni-Ni, bien conocido por todos. Una juventud que no ve más allá de sí mismos, de su  fachada. Menganita que sólo piensa en la última prenda de moda y maquillaje y en como conquistar a  Fulanito y Fulanito que piensa en la última moto del mercado y en cómo arreglarse el tupé para salir el  sábado por la noche e intentar seducir a Menganita. Sólo son dos cuerpos, dos fachadas vacías de las  que ni ellos mismos se preocupan de rellenar. Dos cuerpos superficiales, que se juntan con un grupo  mucho más superficial que ellos y que a lo único que aspiran es a poner la mano para que sus padres (aquellos que le dan todoloquenecesitan y todoloquequieren) se la rellenen, que será lo único que conseguirán obtener por “méritos propios”.

De esto habla Manuel Vicent en Escaparates, artículo publicado el 25 de septiembre del presente año en El País. Realiza una crítica de lo superfluo que brota en nuestra sociedad, de aquellos ojos que no ven más allá del horizonte de posibilidades que existen ahí fuera. Todo esto unido a la famosa crisis de la que todo el mundo sabe de su existencia pero nadie de su fin.

Una crisis que impide cumplir esas “necesidades” que esos Ni-Ni necesitan, y a eso se suma la frustración y el desasosiego de los padres. Una crisis que hace poner los nervios a flor de piel y que con un tan solo chasquido brote el fuego más intenso e inextinguible que pueda existir. Pero lo que nadie se imaginó es que de ese chasquido brotara una de las oleadas más históricas que ha vivido la historia de España, el famoso movimiento 15-M y los famosos indignados; jóvenes descontentos con la política y riendas de este país. Y también menciona esto el escritor valenciano, a penas pasados unos meses el eco de esta oleada ha ido disminuyendo y exaspera hasta al más humilde peatón que se une a la revolución de fuegos y piedras.

De esta manera la crítica de Vicent pasa por varias fases: el querer obtener cualquier cosa, el no poderlo tener por una crisis económica, el manifiesto del descontento general (un acto pacífico) hasta la mezcla de violencia y cristales rotos (un acto de lo menos pacífico).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s